sábado, 27 de agosto de 2016



MAS QUE DOLOR ES TU MIRADA

Me lastimo demasiado por amarte
por tener hambre de tu cuerpo
por recordarte ayer, antier
en todo momento.
Ser estatua de marfil
en el juego de tus viajes húmedos.
Nunca imaginé tanto dolor junto
tanta piel deshidratada
como papiro quebradizo.
Somos falenas expuestas al calor de la tarde
bocetos discordantes
verbos sin tiempo de conjugación
lunas que duermen en pupilas ciegas
abrazos anudados en un nudo desnudo
cartílagos desclorofilados
corazones con aurículas muertas.
Ahora tu cuerpo se pinta de besos amargos
de sexo drogado
de añil que envejece
océano agua que corre y no se detiene.
Después de muchos años
terminé siendo espina inconclusa
en la corona que ciñe tu frente.
Duermo con temor
porque sé que la noche palpita
es un chotacabras hambriento
que abre su pico para digerirlo todo.



Febrero de 2010





EN REPOSO

Calma,
Por que el feroz torrente no nos hubo ahogado.

Quieta,                 
Para encontrar la luciérnaga
que nos tiene apagado el candelabro.

Lenta,
Mientras el miedo deshabita nuestro templo
y recoge sus imágenes.

Suave,
Que el arpa de la piel tiene un registro dulce
y ya gozamos los arpegios y glissandos.


Carolina Guzmán Sol


Año 2008

domingo, 7 de agosto de 2016

YO SOY YO


Yo soy yo
soy mis manos
acariciadas por tu piel
soy mi boca que no sabe
si besa o es besada por la tuya.

Soy mis pies que siguen tus pasos
lo mismo en la luz que en la oscuridad
soy mis ojos que te besan con miradas
que se llenan de tu imagen cuando pueden.

Soy mis oídos, que se beben tus palabras
soy mis ojos y el que está detrás de mis miradas
que alimentan mi alma con el alma de tus ojos.

Soy y no soy la memoria que te guarda
soy esta mente que entre sueños te rescata
soy este cuerpo que no soy
porque al fin y al cabo
soy el ánima, el espíritu, la energía
la imagen y semejanza
que navega en este cuerpo.

Soy esta mente que te reconoce
el que camina los pasos de este cuerpo
el que te siente a través de esta piel prestada
por una vida, solo una vida.

Esta vida que es mi tiempo presente
y que coincide con el tuyo
aquí y ahora, para hacerse nuestro.

Soy el que manda recordarte
el que elige porque he sido tu elegido
soy para el mundo
soy para ti, pero sobre todo
soy esencialmente para mí.

Ese es el principio
que no es soledad ni abandono
contigo o sin ti, pero siempre mejor contigo.

Por el tiempo presente
sin saber, pero también
sin querer saber
si nuestro tiempo, si el tiempo nuestro
es corto o largo, solo importa
que siga siendo nuestro.


Ricardo García Morales

SIN PRIVILEGIOS




                                                                 …yo que triste y sin ventura,
                                                                         la copa de la amargura
                                                                   he apurado hasta las heces
                                                   Manuel Acuña: La ausencia del olvido

Pobre Manuel,
su felicidad fue tan gris
o tan rosa
sin cúspides, ni abismos
tan plana
como un sonsonete.

Pobre Manuel,
su lira de poeta
plagada de hojas secas
le cantó al invierno
el himno del dolor
de su incesante “adiós”

Pobre Manuel,
infeliz ausente.



Rosa Lotfe

Marzo 12 de 2008

NO TE ESCUCHABA


Si, te vi en aquel niño
menesteroso y triste
rodeado de miseria.
Te vi en aquel viejo
olvidado por todos
exhausto y silencioso.
Te vi también
en la mujer violada
y en el dolor postrero
del mortal enfermo,
¡pero no te escuchaba!.
Yo te sentía cerca
y tus pasos sonaban,
la dulce sensación
de tu presencia
me abrazaba,
¡pero no te escuchaba!.
Me alejé poco a poco
porque me daba miedo
volverte a contemplar
en los que sufren.
Porque me daba miedo
dejarme devorar
por el silencio.
Porque me daba miedo
perecer en tu lucha
sin sentido.
Luego… te vi nacer
entre abrojos y frio,
lloraste con mis ojos
y otra vez te escuché.
Tu luz bañó mi rostro,
me transformé en tus manos,
no hay temores ni miedos,
en Ti me abandoné.

Lourdes Marín Ramírez |

Diciembre de 2012

LOS FILOS DEL DESEO





Me gusta navegar
en la claridad de tus ojos,
justo en el instante
en que estalla la noche.

Buscar el oriente
de tu sexo,
herir las llanuras
argentadas
donde gotea el temblor
de mis besos,
ahí donde se funden
tu deseo y el mío.

Seguir el viento
que bordea,
los blancos arrecifes
de tus senos
y alcanzar entre tus muslos
ese lugar preciso
donde rompe la ola.

Óscar Dávila Jara

2006