jueves, 30 de octubre de 2014

LOS FILOS DEL DESEO by Oscar Dávila Jara


Me gusta navegar
en la claridad de tus ojos,
justo en el instante
en que estalla la noche.
Buscar el oriente
de tu sexo,
herir las llanuras
argentadas
donde gotea el temblor
de mis besos,
ahí donde se funden
tu deseo y el mío.
Seguir el viento
que bordea,
los blancos arrecifes
de tus senos
y alcanzar entre tus muslos
ese lugar preciso
donde rompe la ola.

Óscar Dávila Jara
2006

CUANDO LOS PÁRPADOS SE CIERRAN by José González Galvez



El palisandro estornuda, y la sangre late,
circula dentro del tronco estructura hermética
en arterias construidas por termitas
caminos que bajan y suben en espiral tortuosa
donde transita un líquido verde, puro,
lleno de esperanza, con vitalidad premonitoria
océano embarazado por el oleaje que no se detiene
un lecho marino que fecunda las semillas,
las esporas, los óvulos, las algas
levadura fermentada por semen malaquita.
 Ahí brotan sin precedentes los manglares,
las ceibas majestuosas y los ahuehuetes desordenados
un hervidero de selva lujuriosa
peciolos ligeros que se levantan con el viento
pétalos que giran y duermen bajo el sol. 
Verde que te quiero verde
escribió alucinado Federico García Lorca.

El sueño enciende con sus alas
la majestuosidad de un sol dormido. 
Entonces la creación dio comienzo 
al cerrarse lentamente los párpados del poeta.


José González Gálvez
Julio de 2014

miércoles, 8 de octubre de 2014

CARTA DE AGUSTÍN DE ITURBIDE A LA PATRIA, by Marissa Hess



Yo, Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu, me acojo a vuestra amistad y descargo mi alma atormentada.

Entendí  y compartí el desprecio con el que los gachupines nos obsequiaban a los hijos del mestizaje, vuestros verdaderos dueños. Os amé más cuanto más os esclavizaban. Cabalgué por los caminos de la vida entre mi pasión y mi ambición; por la una apoyé el movimiento de Gabriel de Yermo, y por la otra reprimí la conjura de Valladolid y serví a los realistas.

¿Qué me opuse a Miguel Hidalgo por envidia? ¿Qué gobernado por mi ansia de reconocimiento rechacé el cargo de teniente coronel? Para vos sólo la verdad ¿Cómo inclinarme ante un hombre que por ceguera no cedió el mando a Ignacio Allende, a cuyas órdenes, hubiera dedicado mi espada y mi valor? Sofismas o ingenuidad, los movimientos del cura Hidalgo presagiaban el desastre del Monte de las Cruces, donde serví bajo las órdenes de mi joven amigo el teniente coronel Torcuato Trujillo, quien amablemente aceptó mis consejos, que valieron que el señor virrey Venegas me nombrara capitán de la compañía de Huichapan del batallón de Toluca.

La miel del triunfo es tan dulce como amargos los desaires que me ofrecieron los insurgentes y me lanzaron a los brazos realistas. Prosigo mi querida, mis espléndidas victorias me valieron a los 30 años de edad las insignias de coronel y comandante general de la provincia de Guanajuato. El ascenso al pináculo militar lo vislumbra libre. Como jefe militar de Guanajuato organicé la vida comercial, intención mal entendida por el obispo Antonio Labarrieta, quién me levantó infamias al acusarme de monopolizar el comercio y que fingiendo expediciones del Real Servicio, acaparé la venta de lana y azúcar para mi enriquecimiento personal. Vergonzosamente fui destituido por malversación de fondos y abuso de autoridad. Sonrió ante el recuerdo. Ellos si se enriquecieron a costa del hambre de la plebe. Forzado por las circunstancias me fui a la ciudad de México, En este gentil paréntesis se me inoculó el germen de tu libertad, crecía en mi interior la idea de una nación unida en un solo ideal.

El 13 de noviembre de 1820 el virrey Juan Ruiz de Apodaca escuchó mis ruegos y me designó comandante General del Sur, me concedió el grado de brigadier y partí a combatir a Vicente Guerrero, entonces me entere que se invitaría a un príncipe Borbón para reinar en el país independiente. El tierno amor por vos se inflamó en mis venas, Pobre Patria ¿un extraño mancillándote?  Antes convencería a Vicente Guerrero de unirse a un nuevo plan que conciliara tanto los intereses y posiciones de los insurgentes como de nos. Guerrero y Ascencio infringían al ejército realista derrota tras derrota, decidí pactar, no por cálculos mezquinos, era el momento oportuno para unir las fuerzas de los patriotas en un bien común: tu independencia. El 10 de enero le escribí una sentida misiva, invitándole a unirnos en aras de vuestra causa.

Guerrero, conmovido por mi sinceridad, ofreció militar bajo mis órdenes

El 4 de febrero de 1821, en Acatempan sellamos la paz con un abrazo que unió a los dos ejércitos en la defensa de la religión, la unión y un país independiente: el orgulloso Ejercito Trigarante, que bajo mi mando dio lugar el 24 de agosto de 1821 al Imperio Mexicano, firmando el más humilde de vuestros lacayos y Don Juan O´Donojú, a la sazón el último virrey de España

En septiembre, el día de mi cumpleaños número 38, cabalgando al lomo de un hermoso corcel negro y seguido de mi estado mayor, bajo un arco triunfal recibí el agradecimiento de mis nuevos mexicanos, a los que arengué

«Mexicanos: Ya estáis en el caso de saludar a la patria independiente como os anuncié en Iguala; ya recorrí el inmenso espació que hay desde la esclavitud a la libertad, yo os exhortó a que olvidéis las palabras alarmantes y de exterminio, y sólo pronunciéis unión y amistad íntima...».

Que pesada soledad la del triunfo. Mi suave patria os encontrabais bajo un yugo aun más tirano: las fuerzas del poder, rencillas entre los que aspiraban a un gobierno republicano y aquellos que comprendían que vos erais muy joven para el autogobierno. El pueblo habló, gritó.  Permitidme regodearme en el recuerdo de aquel 18 de mayo de 1824, la oscura y silenciosa noche irrumpida por el repique general de campanas, las salvas de artillería y los gritos que q mis oídos eran dulce canción “Viva el Libertador” «¡Viva Agustín de Iturbide!». Ese día memorable, a las diez de la noche, el pueblo me proclamó emperador. Mi modestia me dictaba no ceder a los votos populares, solicitando consideraran a personajes más aptos El congreso protestó: "Se considerará vuestro no consentimiento como un insulto, y el pueblo no conoce límites cuando está irritado. Debéis hacer este nuevo sacrificio al bien público; la patria está en peligro. Así comprendiendo que yo era el único con las prendas necesarias para dirigir tus primero pasos como nación independiente, fui coronado Agustín I, emperador de México

La víbora de la traición siempre estaba al acecho y aun en contra de los deseos expresados sinceramente por el pueblo, los republicanos no cejaban en sus inescrupulosas intenciones. Mi muy amada, vos sabéis de las veleidades del ser humano. De Antonio López de Santa Anna, aquel que engrandecí, que no reparaba en llamarme el «amadísimo general», «dignísimo y particularmente amado emperador» vino el golpe brutal que me derribó sin darme tiempo de defenderme,  Mi presencia en el país era un pretexto para desavenencias. Mi memoria sería repudiada y odiada por esto, anteponiendo siempre vuestro bien me expatrié gustoso y me dirigí a una nación extraña.

Mi destino se había sellado, yo sólo soy por vos y regresé a morir. Frente al paredón, con los ojos abiertos, la mano sobre el corazón os declaro que sí, Miguel Hidalgo y Costilla es vuestro padre y Yo soy vuestra madre yo te parí, muero gustoso, porque muero entre vosotros: muero con honor, no como traidor: no quedará a mis hijos y su posteridad esta mancha: no soy traidor, no

Tu amoroso

Agustín I Emperador de México

Por:  

Marissa Hess
 
Septiembre de 2013

martes, 22 de julio de 2014

EROTISMO EN LA POESÍA Y NARRATIVA CONTEMPORÁNEAS


CASA DE CULTURA DE COATZACOALCOS
TALLER LITERARIO: “BERNAL DÍAZ DEL CASTILLO”

Tema:
"EROTISMO EN LA POESÍA Y NARRATIVA CONTEMPORÁNEA"
 
 
 
Lectura, creación y análisis de textos literarios
Inicia: abril de 2014, miércoles ocho de la noche
 

 

lunes, 21 de julio de 2014

NACERÉ DE NUEVO PARA NO MORIR, by Carolina Guzmán Sol


A la memoria de Nahui Ollin,
con admiración

No sé si yo me introduje en tu vida o tú en la mía, pero viva y omnipresente cohabitas este espacio temporal con ese modo infalible que utilizas para materializar tus caprichos más genuinos; como haya sido, nunca pude volver a ser la misma.
Me recuesto por las noches buscando un sueño tranquilizador y al más breve movimiento… ¡ahí estás de nuevo! Apareces descomponiendo líneas rectas  para eliminar lo convencional de la vida y pintar poesía erótica en mi cuerpo; entonces llegan al ex convento de la Merced tus amantes y los míos, y bañados en fluidos piroclásticos liberamos la mansedumbre de todo nuestro género.
Despierto y me veo caminando por la Alameda y por Tacubaya aun antes de bajarme de la cama, antes de emprender el arreglo necesario para el día. Cuando maquillo mis párpados con el lápiz habitual, el espejo me devuelve una mirada enorme flotando en el mar de tus ojos verdes, eres tú convertida en mí, o soy yo escondida entre tus cabellos rubios, algunas veces mal cortados.
En más de una ocasión me descubro repitiendo ese parlamento elocuente que define tus ideas de principios de siglo, tus pasiones y tu rebeldía; luego de forma inevitable tomo la cadencia de tus movimientos y caigo en una furia de celos incontenible; me desplazo como tormenta buscando al Dr. Atl para descargar los rayos, las lluvias y los truenos, que habrán de fulminarlo, cada que lo pienso encerrado con mujeres disolutas. Y lo amo aun odiándolo.
Si nombran a Nahui, soy yo quien voltea.
Viajo rumbo a los quehaceres cotidianos con la mirada perdida en cualquier cosa del entorno, de repente mis ojos se clavan en espectaculares donde aparece mi cuerpo desnudo, y entiendo que Diego debió pasar por esas calles poco antes que yo, pintando murales que conciben un país fabuloso, donde habrá libros para los campesinos, luz eléctrica, educación, maíz, pintura y mujeres felices; lo hace para indicarme por dónde puedo llegar a él, para volver a pintar mis caderas descubiertas y gritar mi poesía social sin detenimientos, con las ideas subversivas que a ti y a mí nos identifican.
En ocasiones, cuando siento que no soy yo como lo fui antes, paso la mano por debajo del vestido que apenas cubre mis piernas, y no importando la compañía de los Bernales, deseo desnudarme en el salón de letras para despojarme finalmente de todo cuanto me cubre; del prejuicio de los trapos, del apretado corsé de la sumisión de las mujeres de cualquier época; de las que aun callan, de las que aun son golpeadas, las que esconden sus rostros, las que sufren infidelidades y luego son abandonadas, las que por miedo se rinden, las que son vendidas y mal pagadas.
Yo era Carolina Guzmán, la hija del arquitecto Álvaro Guzmán; ahora soy la desnuda, la indiscreta, la de sueños lúbricos.

Carolina Guzmán Sol
Junio de 2014

domingo, 22 de junio de 2014

METAMORFOSIS, by Rosy Márquez Martínez


















Ese domingo Cervantes lo descubrió mientras se miraba en el espejo: había envejecido notoriamente, encanecido de manera acelerada y perdido una gran cantidad de cabello; su mirada se mostraba apagada, triste y apenas podía reconocerse entre las arrugas que surcaban su rostro. Días después  le asombró ver su cuerpo transformado: estaba tan  delgado que sus músculos se adherían a los huesos. El escritor intuía lo que ocurría, aún así permanecía hasta altas horas de la noche en una prolongada congoja, pasaba los meses encerrado en su habitación hasta alarmar a sus cercanos. Fue un viernes, durante la tarde, mientras conversaba en el jardín con su único amigo, que vio  en la distancia enormes molinos cuyas aspas se movían con el viento; los observó levantarse y avanzar hacia él.  Lo supo con certeza: se había vuelto loco. Su personaje se había posesionado de él, de su cuerpo y su alma, de su tiempo y destino.
Sonrió feliz, ahora sí estaba listo. Se acomodó frente a su escritorio, colocó cientos de hojas y mojando la pluma en el tintero escribió: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha: Capítulo primero

Rosy Márquez Martínez

Septiembre 2013