domingo, 19 de abril de 2015



HAY UN LATIDO FALSO EN EL RELOJ DE SUEÑOS



Mis noches de insomnio abren paso a tu recuerdo etéreo
azotando puertas junto al viento estéril del silencio
que he de vivir a oscuras
y el ingrato horario se mantiene cerca.
Es un voyerista sin ánima.

Me siento en el mecedor frente a la ventana
para menear un poco mi queja
son las dos de la mañana y no puedo dormir
otra vez te estoy necesitando
siento tus manos en los valles húmedos que observo
el viento imprime una deliciosa caricia en mi piel
me conformo con la idea de ti
para desbordarme en deseos.

Se escucha un lamento,
es un lamento de mujer…

Susurro mis versos para provocarte
comenzar nuestra noche íntima
morir y renacer en ti
en tu idea de planos tridimensionales de los cuerpos.
Fundirnos sobre textos mórbidos
aspirar el olor de los géneros
incitar caracoles que me habitan
y despiertan de amor poseídos
bajando por mis piernas
para ungirme con tu saliva.

Guío tu trayecto con el vaivén ansioso del placer
para lactarte del pezón erecto
que desespera por tus fauces
por el éxtasis que descompone la forma de este cuerpo
donde esparces miel fecunda en pinceladas diestras.
Agitada, vibrando,
busco tu mirada insondable
para acompañar el ritual solemne de mis dedos
en la elocuencia avasalladora de mis manos
para develar la brecha sagrada
que habitarás impulsado por el aire
mientras canto las tres sílabas de tu nombre.

Pero en mi cumbre hay un abismo sin eco.
Te clamo y no me escuchas.
No piensas en mí
¡Tu corazón no requiere el mío!
Y en esa idea zigzagueante que no tocará tu vida
busco tu última caricia para lamer el sol que me incendia.
Hay un latido falso en el reloj de sueños
el desajuste rítmico altera el tiempo
que pusiste a tu promesa eterna
a tus labios dulces y salados.
Entonces pierde sintaxis tu poema diurno
y tu voz dispersa se escurre lenta por mis pechos.  

A la isla vuelven las rocas
bailan una danza fúnebre
una protesta de amor
un reproche que no se dijo
pero suena en el violín
de todas mis canciones tristes.






MEDUSA ONDULANTE




                     Si Dios me concediera un instante más de vida,
                             daría valor a las cosas, no por lo que valen
                             sino por lo que significan.
                             Gabriel García Márquez
                                                       
                             Para Liliana Snyder: In Memorian
                                                                                         

Tu vida es como el vaivén de los sirocos que danzan cerca del fuego; te acercas sin sentir   
las brasas que anuncian el final, casi un deseo.

Aquella historia fantasmagórica que te precede, asfixia, oprime el corazón, solo el sueño infinito acallará tu sufrimiento.

Hay ausencia de sentidos, quisieras que el mar recogiera, no solo tus cenizas, también tus sueños y vigilias, misteriosos desatinos. Y en el fondo del lecho marino, la humedad de tus ojos tristes, aquellos confinados a cuencas en penumbra que jamás vieron luz, se confundirán con el agua salobre del mar adormecido.

Tu rubia cabellera como medusa ondulante, danzará una sinfonía impronta de la mano de peces alados e hipocampos.

Ya no hay borrasca, solo recuerdos; del azul obscuro de tus labios yertos, no saldrá palabra alguna… quizá una sonrisa; la misma que en tu afán de oposición vital le negaste al mundo.

María Esther Balcázar Márquez

Coatzacoalcos, Ver. 16 de enero de 2015

DESCALABRO



José, mi jefe y maestro.
Después del feo banquetazo
sobrevino gran consuelo
pues a gracias a tus curaciones
no está mi familia en duelo.

Con amor Pilar

Noviembre 26 de 2014