lunes, 23 de marzo de 2020

INSTRUCCIONES




¡Muérdase en caso de incendio,
en caso de arder,
si la hoguera lo exige…!

¡Sórbase el sudor,
ya sea la última gota,
hasta quedar saciado…!

¡Atrévase,
sumérjase en la sal de los besos,
entre en la carne de esa alma,
disuélvase en el fragor de las caricias…!

¡Túrbese si hay delirio,
si el fuego que desmaya es imposible…!

¡Devórese!,
si el antojo sacude,
¡Repítalo!,
si el deseo es irascible…


Martín Cruz Alegría
Marzo de 2020







ESAS PÁGINAS TUYAS




Quiero ser parte de tus versos
o quiero ser parte de tus besos.
Utiliza aquel cuaderno tuyo
o escribe sobre mi pecho.

Ya sea que utilices aquella Parker
o las yemas de tus dedos.
Que escribas que me quieres
o que mi cuerpo  acaricies.

Remarca cada lunar de mi pecho,
sigue cada curvatura de mi cuerpo.
Escribe cada textura en
aquellos esos tus versos.

Y llena esas paginas tuyas,
ya sea un mamotreto.
De cualquier forma habré
de leerte lo que escribes sobre
mi cuerpo.

Emmanuel Parada Huerta

ASI EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO





Mi tía Rigoberta Ballesteros de Peñalver sufría de Alzheimer desde hacía varios años.
     Una tarde, cuando las hojas se doraban con el sol del verano y los jilgueros trinaban sin cesar, se olvidó de que estaba enferma y fue feliz por siempre.

José González Gálvez


AXEL



Coincidimos  al llegar a casa una tarde soleada del mes de abril. Mi primera reacción fue un gesto de sorpresa y negación.  Así lo recibí: con un rotundo ¡NO!  Pero…  éste cachorrito blanco  de ojos negros, mirada tierna y amorosa  en su rostro tan  expresivo,  se  fue integrando poco a poco  ha nuestra familia.
    Su temperamento lo mostró desde el primer día, para delimitar su espacio se le levantó  una cerca; pero más tardó en terminarse   que en traspasarla.
     Tuvimos  incontables visitas al veterinario; desde quedar atorado entre los barrotes, intoxicado, fracturado o atropellado por  algún vehículo,  teniendo  como resultado que al correr  su cuerpo se inclinara hacia un lado.  ¡Ponle límites!  —decían. La diaria convivencia y el cuidado hacia él nos cambiaron la dinámica familiar. Cada integrante tenía un rol específico: los juegos, la alimentación y el aseo.
    Protector y fiel guardián gracias a su postura erguida, su instinto y  su olfato maravilloso. El agitado movimiento de su cola anticipaba que la cercanía de alguien, le era grata y segura; más no así el feroz gruñido que anticipaba mantenerse a la expectativa y atento a los movimientos del otro.
     Más de una expresión de temor escuchamos desde su llegada: tener un pitbull en casa es arriesgado.  Te lanzan miradas de miedo. El mito que se ha creado en torno a ellos ha ocasionado que sea una raza  incomprendida por lo que pocos son los que se acercan y dicen: ¡Qué lindo perro! Y hay quienes dirían: peligrosamente dulce que al  sentir las caricias y juegos de los niños, manifestaba su felicidad con el constante movimiento de su cola.
     Moldear su carácter dominante y celoso no fue fácil. Al principio    colocarle la correa en el cuello era un desafío: tirando de ella,  jugueteando,  mordisqueando, girando sobre sí mismo, jadeante y excitado porque  le anunciaba un paseo.
     La convivencia y relación  con otros perros  fue difícil; sobre todo  si eran de la misma raza,  no así con las hembras que al olfatearlas; demarcaba su territorio con sus potentes ladridos y su mirada se transformaba radicalmente.
    Cada mañana casi durante nueve años sin importar las condiciones del clima esperaba ansioso el primer paseo del día;   al escuchar los pasos de su amo bajando las escaleras,  el encendido de la camioneta, brincar con agilidad a la batea y  ya una vez instalado en ella con una  postura orgullosa  recorrer la calle y anunciaba  con  sus ladridos   que el paseo iniciaba, ya era habitual entre los vecinos, era  Axel,  el güero,  decían otros. Así  hasta llegar al malecón para  bajar y correr hacia la playa… revolcarse en la arena, jugueteando  y corriendo sin parar, disfrutando de la libertad, atrapando cangrejos, correteando gaviotas o en su momento exigiendo a su dueño jugar con una vara.
     Al término del paseo ya  extenuado, seguía la rutina de  darle un baño, comer y se tumbaba a dormir cuidando  de reojo  su alimento,  pero siempre alerta a los sonidos. Por la tarde  la campana anunciando el carro de la basura, le anticipaba la segunda caminata,  orejas azuzadas y postura erguida brincando hasta alcanzar la correa, permitiendo colocarla en su cuello y  al anochecer; de nuevo el recorrido nocturno: el rondín a  la cuadra (para todos conocidos como el guardián de la colonia).
     Esa disponibilidad  de hacer ejercicio diario, la disciplina   y el afecto esperando una palabra de felicitación o abrazo; contribuyeron a mantener durante su energía y vitalidad. Rutina diaria que al interrumpirla  por alguna situación externa e imprevista, un viaje o una separación, lo invadía de una  tristeza notoria, y la depresión influyó en su salud.
      Paulatinamente al pasar de los años su comportamiento fue cambiando, dormía más, comía menos, su cansancio y desgaste físico se hicieron  evidentes.  Sólo unos pasos... hasta su último paseo. No pudo superarlo y en un día justamente del mes de abril, Axel se quedó dormido en nuestros corazones.

Nubia Huicab González
Octubre de 2017

domingo, 15 de marzo de 2020

CIERRA LA PUERTA…





Abriste la vieja puerta descubrimos el amor,
tocamos puntos cardinales, el sol nos abrazó,
tus cabellos envueltos al cuello seducen cual serpiente,
me atrapan,
capturas con tu encanto la mirada,
ojos sumergidos en aguas cristalinas,
transparente la piel sobre la sábana que cobija
un lecho de rosas sin espinas, sin prejuicios.
Descubrimos el dolor sublime, fantasioso,
me besas, te hago el amor,
somos círculo vicioso,
te conviertes en lobo, estrujas mi cuerpo,
yo arácnida recorro tu piel,
eres cachorro inquieto, frágil papel,
te deslumbro, me sorprendes,
cada noche hasta el amanecer.
De rodillas te pido toma mi mano,
en la fronda del sendero,
caminemos sin sentido,
sacrifica mis labios sobre tu pecho,
desnudo recorre el mar en mis arrecifes,
haz de mi piel el universo en tus sentidos,
el volcán emerge, eres lava que cobija mi frialdad
y deslumbra montañas de pasión.
Cierra la puerta, guarda la llave en tu corazón,
apaga el candil, enciende esta vela,
brilla con luz propia dentro de mí,
se bengala, pirotecnia universal,
libre, auténtico,
como sol calienta mi amanecer,
como lluvia humedece mi cuerpo, purifícalo,
como rayo hazlo estremecer
y como la luna cada noche ilumíname de placer.

P.D. No dejes la puerta abierta.

Ana Leticia López Córdova
Febrero 2020

miércoles, 26 de febrero de 2020

MI PEQUEÑA DEL AMOR






Mi pequeña del amor,
quisiera poder expresar este sentimiento
en estos cuantos versos.
Pero es que ni siquiera eso puedo,
pues estás a cada momento en mí.
Estás por ejemplo:
en el vaso de agua que bebo
en la taza de café que deleito
en el cielo estrellado en que te observo
en la luna en que te siento
en ese mi andar por este puerto
en aquella copa de vino por ejemplo
a cada tanino tu sabor, tu aliento.

Emmanuel Parada Huerta
Febrero de 2020