domingo, 20 de diciembre de 2020
ASÍ QUE ME BESES
Así que me beses, quiero
Prolongado, intenso
sin ambages, decisivo
Así tus labios en los míos
enérgicos, incalculables
estoicos, en delirio
Así quiero tu saliva
jalea que no ha probado mi boca
indisoluble en mi cuerpo
Así que me tengas
en tus manos, en tus redes
Así que me beses
Como el que no ha besado nunca
Martín Cruz Alegría
lunes, 2 de noviembre de 2020
Calavera 2020 a los Bernales
Despertamos un buen día
con una pandemia
encima,
¿complot o estrategia
de la muerte?
¿te mueres porque te
toca?
O solo por mala suerte.
Se van los “malos”,
también los “buenos”
y uno que otro conocido:
ricos, pobres, guapos, feos,
la calaca viene por
todos,
sin importar parecidos
¡Ay señor Dios mío!
Gritó Pepón al correr,
trataba de escapar una
noche
sabiendo que no iba a
poder
la muerte dijo: ¡Ven
Pepito!
al temeroso escritor
—¡No corras!, ¿qué
tanto es tantito?
si ya no tienes un solo
lector—
Con la pluma en la
garganta
como una traqueostomía
murió el director de
los “Bernales”,
la noche se le hizo ese
día.
Estampida de escritores
sin disimulo corrieron
Carolina murió
pisoteada
y ni siquiera la
vieron.
No respetó género o
edades,
tampoco una buena prosa.
La huesuda cargó con
todos;
huesos chicos, huesos
largos
cupieron en la carroza.
¿fue por covid,
infartos o diarrea?
¿o por alguna causa
vana?
Todos los Bernales
murieron,
ya no hay risas en su
cama.
Adiós queridos Bernales,
la gente no los
lamenta.
Saldrán a escribir en
un año;
se bañan, se ponen
guapos
y limpien bien su
osamenta.
Jorge Malpica Jiménez
Imagen: Alec Dempster
jueves, 22 de octubre de 2020
ELEGÍA
El pabilo viscoso y macerado parpadeó agónico por última vez. Aquella penumbra era una asonancia entre el azul plumbago y mi delirio.
No pude contener el llanto, gotas salobres
se despeñaron como ríos de agua amarga…
eran fragmentos invisibles de un sentimiento oculto.
Las manecillas del reloj avanzaron
inmisericordes; la Colt 38 quedó
atrapada entre mis crispados dedos… una carcajada burlona retumbó en el oscuro
túnel sin retorno. Prescribía una vida asfixiada por la insidia y el oprobio.
El café quemado invadió la sala velatoria
y los rezos que invocaban perdón, sonaron a fantasía impronta convertida en
réquiem.
María Esther Balcázar Márquez
Fotografía: Lola Álvarez Bravo
DESEO
Alas… sólo alas,
para volar hacia el cielo,
y llegar al vórtice
del torbellino
que lleva la vida.
Alas… sólo alas,
para llegar al centro del sol
donde descuella
la luminaria infinita
que podrá encender
mi fuego para siempre.
Alas… sólo alas,
para impregnar de rojo
el horizonte,
tocar las suaves
plumas de las aves,
y verte apasionado
entre mis brazos.
Alas… sólo alas,
para ver el efecto mortecino,
de la vela encendida
en nuestra alcoba,
y saciarme cual último suspiro
en la cóncava
gruta de tu boca.
Alas… sólo alas,
para extasiarme
paseando entre mis sueños,
en la penumbra de una noche Parisina,
que miremos los dos
desde una luna,
que con rúbeo color
nuestra pasión encubra.
Alas… sólo alas,
para estar junto a ti,
encendido de amor y pasión,
…sólo uno.
María de Lourdes Marín Ramírez






