martes, 21 de noviembre de 2017

VANIDAD





            -Mírame, esta eres tú.
-No, no lo haré; no sé que pueda pasar si te miro y compruebo que eres yo en el futuro.
-En verdad, no lo sé tampoco; pero soy yo, soy tú, quiero decir, pero ya sin vanidad; esa vanidad tan amalgamada contigo y que tanto sufrimiento me causó –dijo la voz llena de años.

Alma se quedó allí parada, quieta, dando la espalda a su yo del futuro; agradeciendo al Creador que esta vez no hubiera un espejo frente a ella. Ni siquiera se atrevía a llevar sus pupilas hacia el rabillo del ojo; si quedaba alguna historia después de la destrucción del universo por la famosa paradoja en el tiempo, no quería ser ella la culpable.

-Dime ¿aún soy bonita? –dijo Alma, sonriendo esperanzada y viendo hacia arriba, como queriendo mirar hacia atrás rodeando su frente.

Esperó. Esperó… y esperó.

Y es que no se dio cuenta del suave sonido de succión del aire, al cerrarse sobre el vacío justo cuando hizo la pregunta.




Fernando Paz Saldaña.
 08 de Agosto de 2017.

jueves, 31 de agosto de 2017


EJERCICIO UNO


De una forma u otra sangramos,
no pretendo tener tranquilidad
ya que cuando esta me domina, muero,
y muero de muchas maneras
que son determinadas por la soledad.

Y sin doblegarme, con entusiasmo
rodeada de mil palabras
como mariposas,
me vuelvo altiva nuevamente.

No soy de las que suele amar con ropa
y ahora que te he leído
es como mirarme en un espejo roto.

Me cuestiono por lo venidero
tiemblo…
Será esto lo que predominará:
¿Tu guerra?
¿Mi amor?
¿Tú amor?
¿Mi desamor?
o es la jodida cotidianidad
en la que nos encontramos.

Me siento perturbada
de seguir instrucciones tontas para enamorarse,
mirar a los ojos,
mirar los labios,
tomarse de la mano…

No hay que filosofar, sino,
tomar el momento
porque tú y yo sabemos
que la muerte es el final de este sueño.


Cecilia San Juan González
Francisco Uscanga Castañeda
2017

CIRCUNLOQUIOS


Me desbordo
como miel sobre tus labios
lento
gota a gota
resbalando
por un cuello de Modigliani,
areolas extendidas
pezones erguidos
escurriendo
con parsimonia,
llegar al ombligo
luego la oquedad de carne transida
un espasmo inconcluso
himen fanerógama herida
savia que sabe a fruto marino.

José González Gálvez
Abril de 2004


CUMPLEAÑOS 110


Para Frida, in memoriam.

Frida tiene las entrañas en forma de cubo, y por cejas tiene colgado un puente.

Se mantiene vigente porque ella misma lo decide. Se pinta en primera persona y ocupa colores eternos; flores inmortales sobre la cabeza, flores escandalosas para honrar sus ideas convulsas. Se viste y desviste ocupando al tiempo; lo utiliza hábilmente para persuadir a ese cretino obeso y, para simular su propio cuerpo imperfecto.

Hoy me ha mostrado sus dos corazones. Los guarda en esa caja y la coloca cerca del vientre, porque ella no tiene, en su lugar, nada bien puesto.  Recorre con sonrisa pérfida su historia repleta de amores obscenos, viscerales; de  personajes sin género. Luego alcanzo a ver un crucifijo de acero pero, boca abajo, lo esconde.

Esos órganos no son de la misma medida; es menor el de los latidos y mayor el que la mantiene viva. El segundo, suena a cristal cuando lo acaricia. Ahí es donde está su obra. Ese tamaño le alcanza para la tristeza, para cuando se refugia en su universo creativo color azul, para la desdicha que quiere dibujar en su vida.

Frida tiene las entrañas en forma de cubo, y por cejas tiene colgado un puente.

Carolina Guzmán Sol
Julio 6 de 2017



RECUERDO DE MICHOACÁN


Después de la muerte de mi mamá, al vaciar los cajones de su tocador, encontré la cajita que en la tapa luce una pintura de “la catrina” con vestido de flores rojas y sombrero de tipo francés.

Cuando se la trajeron como regalo de Michoacán, yo apenas era una niña, y cuando la vi me impresionó tanto que mi corazón latió de más. Aún vestida era la calaca. A mi mamá, le gustó mucho, la acariciaba con las manos y la mirada, era justo lo que deseaba, el tipo de madera y el tamaño; además estaba forrada y siempre comentaba que el cuadro de la tapa era obra de Diego.

Algún tiempo la usó como alhajero, luego la guardó como un bello presente, es una artesanía exquisita.

Hoy al tenerla entre mis manos, rememoré la primera vez que la vi. Ya no me inspira miedo, la conservaré para evocar la dulce mirada de mi mamá cada vez que la abría.


Yolanda Placeres Heredia
Junio de 2017

sábado, 15 de julio de 2017

ESPACIO



Te puedo mirar sin que me veas,
tan pleno.
Me buscas y no me notas
pero estoy ahí, siempre contemplándote.

Veo cómo flotas en el espacio de tu existencia
inerte,
ansioso,
con ganas de morder el anzuelo,
necesito tu mirada.

Las condiciones son adversas para ambos,
los lados de la moneda son iguales para mí;
juego a ganar.

Y esta total libertad de tu ser
año tras año se deteriora.
Como mujer sé siempre llevar la contraria
hacia tu masculinidad disminuida
desnuda e inconclusa.

Y yo, loca,
irreverente,
libre para ser.


Cecilia San Juan González
Francisco Uscanga Castañeda